Nuestro origen se remonta a la Ley de Presupuestos Generales del Estado del 30 de marzo de 1932, donde se asignó por primera vez una partida económica para remunerar a los Auxiliares de Archivos, Bibliotecas y Museos.
Al no existir una legislación orgánica específica para este colectivo, se nos aplicó la normativa general vigente para funcionarios: el Estatuto de 1918, la Ley de Bases de 22 de julio y su correspondiente Reglamento de 7 de septiembre del mismo año.
Más adelante, a partir del 1 de enero de 1965, quedamos bajo el amparo de laLey de Funcionarios Civiles del Estado de 7 de enero de 1964.
Finalmente, la Orden del 4 de noviembre de 1977 del Ministerio de Cultura nos integró oficialmente en el Cuerpo de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos.
Tras algunos avatares administrativos que no detallaremos aquí para no alargarnos, en el año 2004 retomamos nuestra identidad como Escala de Auxiliares de Museos, procedente del ámbito del Ministerio de Educación y Ciencia.
Actualmente, formamos parte de la Escala de Técnicos y Técnicas Auxiliares de Archivos, Bibliotecas y Museos de Organismos Autónomos del Ministerio de Cultura y Deporte. Junto a nuestros compañeros de los Cuerpos de Conservadores y Ayudantes, constituimos el personal técnico encargado de gestionar las distintas áreas funcionales de los museos y otras instituciones culturales en las que prestamos servicio.
Para acceder a nuestra escala es necesario estar en posesión del título de Bachiller, Graduado en Educación Secundaria Obligatoria y/o Técnico.
Una vez dentro, desarrollamos funciones genéricas como el registro, inventario, documentación, conservación, gestión y difusión de bienes culturales en museos o instituciones análogas. No obstante, nuestras tareas varían significativamente en función del tipo de museo y del departamento al que estemos asignados.
En líneas generales, ofrecemos apoyo técnico a Conservadores y Ayudantes en labores tan diversas como: